
Yo sé que hay de todo en la vida, que hay que aprender a flotar sobre todos los mares, aquellos que son inquietos y aquellos que son calmos, dulces o salados, muertos o vivos. Ahora heme aquí bajo una columna de presión sobre mi cabeza, y es cuando pienso cuanto extraño sentir el frïo del aire limpio, la voz del viento que te habla en tus oidos, el agua que no sólo te limpia, sino que también te purifica, la sensación de ser parte de la madre naturaleza y del todo, de lo macro y a la vez de lo insignificante, las estrellas sobre tu cabeza inmersas en un universo que se sabe y se observa a si mismo interminable y lleno de un largo respiro.
Extraño estar ahí.